La revolución termina con el revolucionario.
Es una triste realidad la que hemos vivido y estamos viviendo con el proceso electoral venezolano, donde Maduro tiene un gancho impresionante con las máquinas de voto y siempre sale ganando. El dictador ha vuelto a salir electo, cosa que no sorprende a nadie, incluso habiéndose dado cierta imagen de garante democrático cuando la oposición mostraba en las supuestas encuestas, altos índices de popularidad, y me atrevería a decir, incluso jugando a ser tolerante con la oposición venezolana, a la cual persigue de manera laxa pero coercitiva según observadores de países extranjeros, los cuales también son el demonio. Con Venezuela pasa algo curioso y es que pone en contra a dos pseudofacciones sociales, las que opinan que Estados Unidos tiene la culpa de que Maduro -siguiendo sus lineas "chavistas", que no sabemos donde quedaron ya con su régimen autócrata- siga cerrando en banda la economía del país y a aquellos que piensan que el "socialismo" que es aplicado en Venezuela es el modelo garante de la igualdad y por tanto es el único líder preparado que no se rinde ante el imperialismo estadounidense.
Es curioso que todos aquellos que apoyan a Maduro como líder electo, han olvidado que la historia política de Venezuela no ha conocido la democracia real, siempre ha sido gobernada a través de golpes de estado y por generales del ejército. El mismo comandante Chávez quiso dar un golpe de estado y no lo consiguió.... incluso, ganando unas elecciones, instauró su "régimen" personalista. Sin hablar de un sistema económico poco diversificado que pasó por la explotación primaria y que ha quedado relegado a la centralización del mercado petrolero en su máxima expresión.
Si hacemos un poco de memoria y tampoco entramos en una análisis exhaustivo ni cizañero, puede verse que la sociedad venezolana ha pasado por grandes penurias, con crisis humanitarias, de pobreza y escasez de alimentos, así como de violencia y criminalidad, al contrario que unos pocos ricos Venezolanos que son muy millonarios y se permiten el lujo de invertir aquí en España comprando pisos en el barrio Salamanca. No podemos hacer la vista gorda ahora y decir que Maduro es el garante de la democracia o pensar que este señor va a solucionar algo. Si yo fuera venezolano, me vendería descaradamente al tan temido imperialismo americano, que no cura la desigualdad pero si conlleva cierto avance en libertad económica y social al abandonarte como individuo en la búsqueda de tu propia fortuna o desdicha sin coaccionarte con cartillas de racionamiento por escasez de alimentos.
Que sí, que Estados Unidos es muy cruel con el bloqueo económico y todas sus sanciones, pero visto lo visto, un cambio en el ejecutivo que abriese la economía y que procurara una explotación petrolera eficiente, así como intentar una diversificación económica a través de otros sectores, parece de forma superflua la mejor opción. Venezuela es un país rico, no solo en petróleo, si no en historia, naturaleza, cultura... Venezuela tiene mucho que ofrecer.
Para finalizar este triste post, solo comentar, no hagamos de la política un circo y utilicemos las herramientas que tenemos para procurarnos bienestar. Pierde todo el sentido cuando terceras personas juzgan que el mal de muchos no es culpa del abuso de pocos, pues desafortunadamente, esa es la realidad venezolana.
Comentarios
Publicar un comentario