26/02/2023
Menudo Panorama
En estos días tan convulsos con el panorama internacional, no podía evitar hablar de la crisis energética que estamos viviendo hoy en día y por la cual hemos entrado en un periodo donde el poner la calefacción es claramente un lujo privativo para la mayoría de las familias españolas, que no cuentan con unos ingresos suficientes para poder calentar la casa y vivir dignamente. Por ello, en este apartado de hoy, trato de hablar de manera superflua de cuestiones tales como, la posición que adquiere España actualmente en el panorama internacional como un puente energético y productor de energía y del interés que suscita nuestra posición geoestratégica en el globo.
El centro del mundo...
Para poder comprender el contexto de estas cuestiones, hemos de mencionar de forma casi obligatoria la invasión de Ucrania por parte de la Federación Rusa, que ocupa ya la friolera de más de 8 meses de asedio y guerra. Conflicto que nos ha dejado claro como el sistema internacional europeo en el que vivimos hace aguas en temas de seguridad internacional de envergadura mayor, que llegan a superar los propios límites de nuestras fronteras europeas.
Actualmente, nuestra sociedad tiene una idea complaciente de lo que llamamos democracia, donde se vela por la seguridad del individuo y en donde no hay conflictos bélicos ni acontecimientos que trastoquen nuestro ritmo de vida cotidiano, pero la realidad geopolítica es bien distinta y dista mucho de la idea de confraternidad de Estados con Estados o de seguridad mutua asegurada. No quisiera ser yo apoteósico ni mucho menos, pero hemos de ser conscientes que vivimos en un entorno internacional con una cierta tendencia anárquica, donde no hay un ente o institución supranacional que aplique una ley o una regulación que sea efectiva a la hora de imponer un control a las tendencias autoritarias que tienen los países con gobiernos como Rusia. (ni siquiera con países que pertenecen a la UE como Hungría🥴)
Este conflicto en términos bélicos ya ha sido analizado hasta la saciedad, pero para nosotros con miles de kilómetros de distancia de por medio y para el mundo, ha producido graves alteraciones en la economía y más en el mercado de la energía. Este panorama en el que nos encontramos ha acelerado la puesta en marcha de una revolución energética en toda Europa de forma casi obligada, pues la alta dependencia de combustibles fósiles por parte de los países "elites" de la UE como Alemania y Países Bajos, han puesto de nuevo encima de la mesa antiguos temas que parecían estar en segundo plano, como son la propia soberanía de los Estados, en aspectos tan esenciales como la seguridad energética y la seguridad alimentaria.
Esto ha permitido que Estados Unidos, al cual me gusta llamar "daddy" de Europa, haya reafirmado de nuevo su posición beligerante en el panorama internacional y haya aumentado su influencia, todo ello en faz de la defensa de la democracia con la OTAN en cabeza.
En lo que nos concierne a nuestra península, la posición de España cuenta con una inesperada ventaja geoestratégica que conlleva no solo un aumento de interés sobre nosotros por parte de los países del norte de Europa, sino que nos posiciona a las puertas de una oportunidad en cuanto a la competitividad frente al mercado de la producción energética, o en este caso, de puente para su paso y transporte, que nos abre un posible abanico de propuestas que pueden beneficiar y reafirmar nuestra posición. Prueba de esto que comento, es la propuesta de construir un gaseoducto que pase por España hacia el norte de Europa llamado MidCat, idea que ya ha quedado desechada por los países europeos, pues recientemente ha sido acordada la creación del "corredor verde" que pretende unir Barcelona-Marsella con un viaducto que transporte hidrógeno desde la península hacia Francia y también gas hasta que termine la transición energética. Parece ser que el hidrogeno tiene todas las papeletas de sustituir de forma más eficiente a los combustibles fósiles, tal es así que la Comisión Europea ha dado vía libre a 220 millones de euros para fomentar la producción de hidrógeno verde en España, todo ello a través de la empresa Cobra Instalaciones y Servicios (COBRA). Este proyecto del "corredor verde" está de momento contemplado pero no ejecutado, pues no tendremos noticias hasta diciembre cuando vuelvan a reunirse los tres líderes -Macron, Scholz y Sánchez- y comiencen las concreciones sobre inversión, plazos y volumen de recursos necesarios para hacer realidad esta propuesta.
Cabe destacar en nuestro sondeo superfluo, que nuestra dependencia energética es menor en comparación con otros países. Si ponemos números encima de la mesa, podemos ver como en 2020 nuestra dependencia energética externa se situaba en el 68%, contando con que nuestro consumo de gas ruso fue del 11%. En comparación con otros países nórdicos, que llega a alcanzar cifras del 98% de dependencia. Además de ello, España ha sido pionera en la contienda de precios del mercado único, logrando convertirse en conjunto con Portugal, en uno de los países europeos capaces de limitar los precios del gas y la electricidad, permitiendo una menor tensión en la economía doméstica y ostentando una mayor independencia. Aunque si nos referimos al petroleo, hemos vivido una encrucijada plenamente mercantilista con los países productores, no pudiendo controlar así en su mayoría el aumento de estos precios en la gasolina y el diesel.
Está claro que históricamente contábamos con cierta ventaja porque no teníamos todos los huevos en la misma cesta y nos suministrábamos de diferentes proveedores, pero en una situación de crisis mundial no se salva nadie. Es curioso como aquellos países nórdicos que tanto presumían de una buena salud económica y que en su día pusieron trabas en las primeras reuniones donde se discutía la recuperación tras el Covid, ahora están pendiendo de un hilo y sobre todo de un sur europeo, que tan repudiado, ahora le toca estar a la altura de los acontecimientos.
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