Como ya comenté en el anterior post, esta situación de la amnistía me resulta poco cómoda. Me resulta poco cómoda dado que nos vemos obligados a pedir perdón, sí perdón. Nos han obligado a todos a pedir perdón con nuestros votos, cuando la responsabilidad, es de quién no cumple la ley, ¿no es así?. Pero bueno, no vengo a soltar serpientes y culebras por la boca, pues lo considero poco constructivo y no lo veo necesario. Ya se ocupan otros por mí, de los cuales me declaro ideológicamente en las antípodas, hablando claro.
Si bien estamos acudiendo a un replanteamiento político interesante y a un desorden abrupto del mismo, hay que ser conscientes de como se está utilizando el lenguaje para la sugestión y la manipulación de los pocos mortales que vemos ingenuamente las noticias cuando podemos, así como leer “twitter” en alguna que otra ocasión, pues ni estamos viviendo en una dictadura, ni España se está rompiendo.
Ya hice en su momento un breve ensayo -en mi otro espacio más "profesionalizado"- sobre como el lenguaje es ciertamente una de las armas más afiladas en el ámbito político y más en como reconceptualizamos conceptos -valga la redundancia- que son muy peligrosos, pues los vaciamos de su significado primigenio, adaptando así su uso y creando amalgamas de analogías que son cuanto menos poco deseables… Estas analogías que provocan polarización y que desafortunadamente vuelven a poner en la palestra tiempos que afortunadamente ninguna persona de mi generación ha vivido, e incluso, me atrevería a decir que aquellos que nacieron en la época del “babyboom” tampoco llegaron a tocar los tiempos duros del mismo. En todo caso, hemos de tener clara una cosa, este gobierno formado por el bloque socialista en coalición con otros partidos, es un gobierno demócrata, es más, es un gobierno legítimo bajo acuerdos y jurado ante el rey y la constitución. Yo entiendo que es perverso tener que asimilar como el poder ejecutivo ostenta el poder ilimitado del Estado, así como el claudicar con la tiranía de la mayoría, pero no podemos permitir que un grupo de personas poco diestras en el uso del lenguaje y menos en política, molesten con alusiones franquistas y falangistas.
Si bien estamos acudiendo a un replanteamiento político interesante y a un desorden abrupto del mismo, hay que ser conscientes de como se está utilizando el lenguaje para la sugestión y la manipulación de los pocos mortales que vemos ingenuamente las noticias cuando podemos, así como leer “twitter” en alguna que otra ocasión, pues ni estamos viviendo en una dictadura, ni España se está rompiendo.
Ya hice en su momento un breve ensayo -en mi otro espacio más "profesionalizado"- sobre como el lenguaje es ciertamente una de las armas más afiladas en el ámbito político y más en como reconceptualizamos conceptos -valga la redundancia- que son muy peligrosos, pues los vaciamos de su significado primigenio, adaptando así su uso y creando amalgamas de analogías que son cuanto menos poco deseables… Estas analogías que provocan polarización y que desafortunadamente vuelven a poner en la palestra tiempos que afortunadamente ninguna persona de mi generación ha vivido, e incluso, me atrevería a decir que aquellos que nacieron en la época del “babyboom” tampoco llegaron a tocar los tiempos duros del mismo. En todo caso, hemos de tener clara una cosa, este gobierno formado por el bloque socialista en coalición con otros partidos, es un gobierno demócrata, es más, es un gobierno legítimo bajo acuerdos y jurado ante el rey y la constitución. Yo entiendo que es perverso tener que asimilar como el poder ejecutivo ostenta el poder ilimitado del Estado, así como el claudicar con la tiranía de la mayoría, pero no podemos permitir que un grupo de personas poco diestras en el uso del lenguaje y menos en política, molesten con alusiones franquistas y falangistas.
La España que todo español quiere -y me atrevo a generalizar- es aquella donde la sanidad, la educación y el propio desarrollo de una vida honesta sea posible, así como un buen entorno donde sus hijos crezcan o donde la gente pueda vivir de forma tranquila y cómoda. Esto incluye a la mayoría de los amigos que tengo, donde cada uno vira en una dirección ideológica, confluyendo en un mismo punto, el cual es este mismo que acabo de mencionar. Está claro que los derechos sociales han de valorarse, cuidarse y protegerse, pues todo avance social favorece a todos por igual y no discrimina, pero la libertad es algo tan frágil y tan fácil de quitar, que apenas somos conscientes del privilegio en el que vivimos.
Sin más, lo dejo aquí con una pequeña reflexión, que no es mía, pero que viene un poco al caso: La voluntad del pueblo significa, la voluntad de la porción más numerosa o mas activa del mismo".
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