¿Es la imposición de la elección o la elección de la imposición?
Con este tema me encuentro ciertamente contrariado, pues he de comprender ambas partes del cuento, ambas versiones. He de comprender que hay gente que mantiene la necesidad incipiente de ejercer un derecho democrático, el cual es votar y elegir a sus representantes, y por otro lado, he de comprender la postura de aquellos que sostienen que la monarquía fue el resorte que dio lugar a la actual democracia, y por tanto apoyan.
Esto en términos pragmáticos siempre es polémica, pues si comparamos -cosa que está mal- con otros países de nuestro entorno europeo, podemos ver como el gasto que el actual monarca representa para España, llega a ser casi irrisorio en comparación con el gasto que ejerce el presidente de la república francesa y la república italiana.
Yo, de forma personal, sostengo que claramente en esta dualidad de opciones es necesario ejercer el derecho democrático para elegir representante, por lo menos, tener opción de “echarle” del puesto si este actúa mal o no cumple con sus funciones de la forma que se espera. Pero vamos, tampoco comprendo esta constante inquina por parte de generaciones como la mía, los cuales nacimos en la cuna de la democracia, con muchos derechos todavía por conseguir en aquel entonces, pero que no hemos sufrido ningún calvario político que nos haya “reprimido”, o por lo menos, es lo que yo he recibido.
Si bien, este tema sigue sembrando la discordia y el malestar, pues algo que caracteriza a España, es la capacidad de nuestra sociedad en guardar rencor aun no habiendo vivido lo que nuestros abuelos pasaron o vivieron. Yo particularmente, pienso que la monarquía es el menor de los problemas en la actualidad, dado que contamos con un alto porcentaje de paro juvenil, a la cabeza de Europa, contamos con un alto número de personas en riesgo de pobreza y exclusión social, así como unos servicios públicos y de transporte, que pese a no ser malos, tampoco pasan por su mejor momento.
La monarquía no deja de ser una institución anclada en un pasado que propiamente dicho, está muy pasado, pero que en la actualidad con Felipe VI cumple su función, que no es más que la de representar a un país y de unos cuantos trámites más. Esto me supone cierta sospecha conspiranoica, pues este intento constante de sacar a la luz esta vieja institución -la cual puede haber representado otras épocas más perversas- sirva de pretexto para obviar realidades más incipientes que requieren de una verdadera atención por parte de nuestra sociedad.
¿Es la monarquía un problema real en la actualidad? Creo que me dan más miedo otras cuestiones o me resultan más preocupantes, que entrar en el debate de reformar una constitución para poder elegir un representante, que no está exento de poder cometer malversación o no hacer las cosas bien, cosa que me resulta un tanto más difícil del actual monarca, por el curriculum que todos conocemos de su padre.
Sin más, cierro este pequeño post de reflexión comprendiendo que habrá gente que no comprenda mi visión e incluso que la critique de manera salvaje con comentarios viejunos, pero he de decir que la opinión es algo permeable, la cual comprende disparidades en su desarrollo en muchas ocasiones, así como su variabilidad en el tiempo según el contexto y los acontecimientos venideros.
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