Es curioso y casi profético, como asistimos al declive del “poder” político y a como este se ve representado por uno de los partidos políticos que, si bien ha marcado la historia por lo social, ha sido corrompido por la ventajosa situación que el poder proporciona a aquel que lo ostenta. Solo tenemos que volver a escuchar las palabras que el portavoz en cuestión ha pronunciado en su anuncio de huida, donde se queja sobre todo del despojo doloroso de sus capacidades para ejercer la representación activa y el llevar a cabo sus propuestas y medidas, poderes anteriores como miembros notorios dentro del gobierno. Esto es un claro ejemplo de como el poder corrompe. Si bien denomino poder como "un puesto" con capacidad de influencia y obra, debemos destacar como el poder asienta en su trono al más humilde y lo convierte en un ser corrompido por la comodidad que dicha posición conlleva y le condena a el mismo, a sufrir por la lucha y persecución de su mantenimiento.
Estas palabras que hoy escupo como si fueran los jinetes del apocalipsis, las considero una realidad más que notoria en el panorama político que tenemos en nuestro país. Claro está que el desarrollo político-cultural que hemos tenido en España, solo propicia que se vuelva al bipartidismo. Tanto es así, que tenemos el vivo ejemplo en todos las direcciones ideológicas que hoy en día están vigentes en el parlamento, pues podemos ver como la propia derecha ha sufrido segmentaciones amplias dentro de sus votantes, al igual que la izquierda, perdiendo escaños en un mayor abanico de partidos y plataformas políticas. Esto ha dado como resultado que aquellos que salen electos, se vean abocados a negociar medidas o incluso a claudicar con exigencias de unos cuantos, que irremediablemente terminan irritando al votante medio por la ineficacia y el ruido que emiten, dejando de confiar esto bueno por conocer y volviendo a lo malo conocido.
Si bien “Sumar” es un proyecto que nace de una figura potente como es Yolanda Díaz y el aura que gira entorno a su personaje como vicepresidenta segunda del gobierno y ministra de trabajo, hemos de ser cautos con el futuro de esta plataforma, pues tengo sensaciones encontradas. No podemos afirmar un apoyo relevante por parte de los electores, como aquel que tuvo Podemos en sus orígenes, pero si podemos contar con que la imagen proyectada ha calado dentro de una sociedad que ha visto incrementado el salario mínimo y que se ha visto beneficiada de otras ventajas sociales, como el propio Estatuto del Estudiante entre otros. No logro concebir un éxito rotundo de Yolanda en futuros próximos, pero tampoco creo que tenga poca mecha su proyecto y menos su personaje, aun teniendo el recorrido que nos aguarda por la inestabilidad que los pactos con Junts conllevan en esta legislatura.
Pero volviendo al "salseo/polémica", claro estaba que no había hueco para más opiniones dentro del círculo que hoy acapara Sumar y por el cual Podemos ha sido como una espinilla en la frente que no ha dejado de ser prominentemente incómoda en todos los eventos desafortunados que el ejecutivo ha tenido y tiene que afrontar, como puede ser el tema de la guerra de Israel y Hamás, con opiniones de Belarra que usurpaban, o mejor dicho, que pisaban competencias entre ministerios. Hemos podido asistir desde la comodidad de nuestras casas y nuestros móviles, a un evento magnifico, que aunque parezca malvado, no ha dejado de ser una prueba "abre ojos" de como funciona el sistema y la estructura parlamentaria.
La estrategia ha sido clara y concisa, se acabó. Se acabaron las polémicas con reglamentos mal escritos, con ministerios que “incomodan” por el mal enfoque de estos, e incluso se acabó la influencia del no influyente Iglesias en la dirección de Podemos. No quiero que se mal interpreten mis palabras, no voy con unos u otros, solo critico a todos, que es distinto.
Ha sido breve pero intenso, tanto la reflexión/opinión que propongo como la unidad de podemos y Sumar en esta legislatura, pero es lo que hay. Au Revoir.
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