Una vez comenzado el año y la legislatura, se comprende necesario comenzar a ejecutar las medidas estrella del gobierno, así como, el aprobar decretos que garanticen el avance social en nuestro país. Este avance social, que no es garantizado aunque se establezca en documentos legales, se ve poco agraciado por algunos de los partidos que conforman el gobierno de coalición, pues se nos olvida que Junts no deja de ser un partido de derechas, nacionalista e “indepe”, que llega a tocar los extremos de la derecha más rancia en España.
Está claro que el casarse con el poder, no sale barato. Lo estamos viendo con cada paso que trata de dar el ejecutivo, encontrándose de bruces con posturas intransigentes que dificultan la aprobación y el desarrollo de las medidas propuestas. Así mismo y como comentábamos en el post anterior, hemos de contemplar un terreno fangoso por el cual habrán de pasar los socialistas, siendo el lodo, todas aquellas concesiones que el ejecutivo tenga que aceptar en los preludios de una cojera crónica por cuatro años. Así es, trabajarán a base de constantes presiones y negociaciones, de contentar las ansias independentistas que solo representan a la mitad de la población catalana. Este es el ejemplo de la deriva derechista del propio gobierno español, representada por la amalgama de concesión -que todavía se está estudiando- sobre la migración en Cataluña, que curiosamente colinda en términos casi iguales con las reivindicaciones de VOX en la Asamblea de Madrid respecto a los inmigrantes en los barrios de la comunidad.
No solo me preocupa en cierto aspecto el continuo bochorno que supone la tutela de partidos que juegan a la democracia con aspiraciones antidemocráticas, sino el encontrarse en situaciones de bloqueo que no favorecen al grosso de ciudadanos, dado que aunque los intereses de la mitad de los catalanes no concuerden con los demás partidos, se ven beneficiados de todos los avances sociales que se aprueban a nivel nacional. Lo paradójico de todo esto, es que no hay nada más allá detrás de las aspiraciones independentistas que se quedan en un simple "no queremos formar parte de España", existiendo así una realidad de hipocresía en donde los partidos defensores de la misma, se quedarían sin su razón de ser. Por supuesto, ni hablemos del "pifostio" que sería un proceso de independencia en un contexto actual, que a más de uno se le quitarían las ganas de golpe (a parte, porque no hay una realidad estructurada detrás del proceso del referéndum y me refiero en grosso modo a la conformación de un país real y no de propaganda).
De todas formas, todavía queda tiempo para ir allanando el camino hacia los presupuestos generales, que siendo sinceros, darán que hablar. Aquí me despido con cierta sensación agridulce, pues el panorama político no se ve favorable para nadie y están volviendo a ganar las ideologías antes que el sentido común. Quién sabe, a lo mejor vemos un cambio radical de aquí a pocos meses o seguimos como estamos.
Bisoussss
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