America first - American way
Antes de comenzar, solo mostrar mis más sincero apoyo a la ciudad de Valencia, por la desgracia que ha vivido y el calvario que le precede.
Una vez dado el espacio necesario, entremos en materia analizando los últimos acontecimientos políticos que hemos vivido estas últimas semanas, dado que ya hemos vaticinado aquí algunas cuestiones relevantes que habremos de sacar a la palestra. Comenzando por la victoria de Trump, resultado que no nos sorprende en absoluto dada la necesidad de cambio que hacia permeable la deriva y el desgaste político que estaba sufriendo el partido demócrata con Biden a la cabeza, sin hablar de la estrategia electoral seguida con una candidata a la presidencia que era más que prometedora, pero que no terminó de encajar con la ciudadanía promedio estadounidense. Ciudadanía que estaba ansiosa de esa sensación de líder fuerte y taxativo sin parangones a la hora de poner fronteras y de montar revuelo, de fiscalizar la economía global y de mediar entre dictadores para acabar con los conflictos de interés estratégico. Y para que nos vamos a mentir, Trump encarna estas características de hombre exitosos de negocios americano, que para un sector importante del electorado estadounidense representa una salida a la incertidumbre percibida por el entorno internacional. Por otro lado, quiero destacar como la derrota de la candidata Kamala Harris, pone de manifiesto un desafío persistente: la resistencia cultural y política que enfrenta una mujer a la hora de asumir el cargo más alto del ejecutivo estadounidense. Aunque este escenario podría cambiar en el futuro, parece que tendremos que esperar al menos otros cuatro años para que este hito se haga realidad.
A ver como lo afrontamos, aunque todavía es pronto para hablar. Ya estamos viendo cierta propaganda de medidas estrella que Trump ha ido tramando entre la sombras, con subidas de aranceles a nivel mundial de productos importados, que han provocado ya, tensiones geopolíticas y hecatombes en las bolsas mundiales. A mi parecer, volvemos a vivir esta tendencia neorrealista de la política trumpiana, donde el lema "America first" nubla todo aquello que no tenga que ver con ejercer poder relativo que beneficie directamente a los Estados Unidos.
Desde un punto de vista simplista, el enfoque parece consistir en establecer políticas de confrontación y estrategias que contrarrestan los ritmos de crecimiento acelerados de China y otros países europeos, además de condicionar las relaciones con el viejo continente en áreas clave como la seguridad o el desarrollo exponencial de sectores industriales estratégicos. Todo buen neorrealista sabe que las alianzas pueden ser útiles y positivas, pero deben ser constantemente revisadas según el interés propio y el equilibrio de poder. Esto cobra más sentido en un entorno que podemos considerar anárquico, donde las relaciones fuera de los marcos europeos no quedan atadas a ningún tipo de entidad supranacional que regule lo bueno y lo malo del sistema internacional. Quedando en consecuencia, el libre equilibrio de contrapesos de poder, fundamentados en la fuerza bruta y las capacidades de cada país.
La preocupación percibida a nivel europeo e internacional es tal, que incluso hemos escuchando a Boris Johnson expresar la necesidad de apoyo a Ucrania en caso de que Trump retire o reduzca la ayuda armamentística, pues una Rusia expansionista y con ansia territorial bajo su perspectiva autocrática, es ampliamente peligrosa para el status quo que nuestras democracias europeas intentan preservar, al menos de manera superficial. La realidad geopolítica que la UE debe enfrentar en estos cuatro años venideros, va a ser como mínimo y en en el menor de los problemas, una oportunidad para la reordenación de prioridades. Aunque la invasión de Ucrania había llevado a la adopción de medidas destinadas a reforzar la seguridad y las capacidades militares, ahora será imprescindible prever una mayor independencia respecto a Estados Unidos, implicando una reorganización de los esfuerzos financieros a nivel territorial y con un enfoque más estratégico y autónomo.
No voy a aventurarme aquí y soltar que es lo que va a pasar con la guerra, ni que efectos tendrá el panorama venidero, porque corro el riego de dar soluciones equivocadas a problemas complejos que están formados por variables difíciles de comprender. Opino que cada uno, con las herramientas que tiene, saque sus propias conclusiones, ya que las predicciones, por naturaleza, suelen estar destinadas a ahogarse en el error. La realidad es caprichosa, y al final, la verdad se cocina en las manos de unos pocos con el poder suficiente para definir su receta. No debemos pasar por alto que hemos sido testigos de la vuelta de un presidente con múltiples causas judiciales, acompañado de un magnate del automovilismo, que para colmo, también es dueño de una red social que contiene millones de personas activas las 24 horas del día, expresando opinión y creando subtendencias, que cabezas inertes de pensamiento crítico, siguen ciegamente sin pensar en sus consecuencias. No soy catastrofista, pero la realidad desde mi punto de vista eurocentrista, la encuentro muy difusa, tanto como la variedad incesante de opiniones que escucho a mi alrededor. La realidad americana —y hablo de América en su conjunto— resulta difícilmente perceptible a través de nuestros puntos de vista europeos, moldeados por ideales democráticos y a menudo cargados de un buenismo que distorsiona nuestra visión de otros países.
Aunque, lo que me inquieta en mayor grado, es la pérdida palpable de un sentido crítico teórico y profundo, especialmente cuando se trata de las comparaciones entre supuestas "ideologías". Esa desconexión entre análisis y realidad contribuye a perpetuar interpretaciones simplistas y, a menudo, erróneas del entorno global
No sé, dejemos que el tiempo de dulces soluciones a amargas dificultades, o como dice mi abuela "dios dirá".
Por otro lado, y aquí termino, deberíamos ir abriendo el melón de lo que se avecina por el flanco sur del mundo y dejar un poco de lado a los protagonistas americanos y europeos.
Bisoussssss.
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